ES IMPOSIBLE LA CONSTRUCCIÓN DEL SUMAK KAWSAY SIN EL PENSAMIENTO ANDINO. ES IMPOSIBLE UNA REVOLUCIÓN EN EL ECUADOR SIN EL SUMAK KAWSAY. ES IMPOSIBLE UNA GESTIÓN CULTURAL ESTATAL Y UNA LEY DE CULTURA QUE IGNORA EL SUMAK KAWSAY.
Palabra en Pie - Articulistas Invitados
Alfredo Pérez Bermúdez (*)
El Ecuador ha emprendido el irreversible camino de una política independentista y de progreso, distinta y nunca antes vista en su historia de desencuentros que llevaron a todo un país al borde del colapso y su desaparición discutida y hasta ensayada en varios eventos antes, durante y después de conformada la República.
Los contenidos de la actual Constitución ecuatoriana -aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente en julio del 2008 y ratificada mediante referéndum popular el 28 de septiembre del mismo año- y del Plan Nacional de Desarrollo elaborado por el gobierno de la Revolución Ciudadana, son prueba contundente de este nuevo andar, especialmente porque la propuesta de construir la Sociedad de Buen Vivir, inserta en los documentos antes nombrados, conlleva la esencia ontológica de los ecuatorianos y su multidiversidad étnico cultural-intercultural.
Sin embargo, entender dicha construcción conlleva la comprensión, el establecimiento y la puesta en práctica de nuevos-viejos paradigmas civilizatorios que, estando encarnados en la población andina, no han aflorado debido al proceso de ocultamiento y colonización del pensamiento al que ha estado sometida desde la llamada conquista de Amaraka y que solo se podrán lograr a partir de una política creativa e innovadora de recuperación, fortalecimiento y potenciación de los saberes y las ciencias ancestrales, que durante más de cinco siglos fueron sometidas a la inquisición de diverso tipo y negadas o han estado -como lo están hasta estos instantes, incluso desde ciertas prácticas estatales- marginadas a reducidas exhibiciones folklóricas desde la percepción y el diseño de la cultura dominante.
Tal catástrofe generacional que ya consta en los anales de la historia mundial, tiene hoy en día el carácter de la indulgencia y el resarcimiento rebelde, que aspira a reconstruir procesos cognitivos de alto nivel científico y espiritual, para elevar la sanación de la vida sobre la Tierra tan maltratada por el desarrollo científico industrial eurocentrista y sus habilidades depredadoras. Es así que la ejecución de los postulados constitucionales de nuestra Patria, es un desafío que permitirá guiar nuevos procesos para incidir en el desarrollo de nuevas-viejas potencialidades hacia garantizar la memoria colectiva de nuestros pueblos, en un escenario de equilibrio social y de respeto por las diferencias, pero sobre todo para superar la actual crisis de pensamiento -conocimiento y de desarrollo social nacional que ha sido señalada por el propio Presidente de la República, Ec. Rafael Correa Delgado en varias de sus intervenciones- y cubrir el vacío de elementos comprensivos en el plano de la gestión cultural que, aún desde el reduccionismo de sus actuales dirigentes (tal como se revela en la Ley de Cultura entregada a la Asamblea Nacional), no ha podido emprender el Ministerio del ramo, enfrascado en confusos e inútiles metalenguajes, si de revolución hablamos, pues este módulo de gobierno es clave para los nuevos procesos de cambio.
No nos cabe la menor duda de los demostrados aportes que los pueblos ancestrales han hecho y hacen en su cotidianidad al desarrollo del país, como no vacilamos en declarar que desde sus raíces se levanta un nuevo y trascendente amanecer, hasta ahora desconocido y peor practicado por el mundo en sus diferentes estamentos y por ello mismo la aseveración de que el futuro de la humanidad está en los Andes. Así lo demuestran ciertos signos socio cósmicos, así se irán revelando querámoslo o no; y lo que nos corresponde, como seres humanos dotados del privilegio de la inteligencia, es ayudar a que este proceso se dé sin mayores riesgos de los que naturalmente se han de dar. E ahí pues -si se toma en serio estas palabras- la puesta en práctica de ciertos contenidos que deben ponerse sobre la mesa del debate nacional.
Es necesario, ética y moralmente, entender que la construcción de la sociedad del conocimiento y la información basada en la revolución tecnológica ha ampliado los espacios del saber de forma inimaginable, donde empieza a ser real lo virtual y que asistimos a una profunda modificación de la visión global del mundo y hemos entrado, por sobre todo, por las puertas de nuevos paradigmas civilizatorios, donde se reactualiza la voz de lo antepasado, ofreciendo nuevas condiciones para pasar de la confrontación a la integración, del conflicto a la cooperación.
La voluntad de asumir dialógicamente el futuro constituye un reto y un desafío, un factor de vital importancia para la sobrevivencia de nuestra población; ello significa saber vivir sabiamente para mantener el equilibrio que requiere no solo la sociedad humana sino, bajo el nuevo-viejo paradigma holístico, el mantener relaciones de equilibrio con los otros seres que habitan el entorno para permitir la sanidad ambiental, social, emocional y espiritual de los pueblos en su todo complejo, pues hasta ahora, la alteración y trasgresión de los códigos de relación entre el ser humano y los seres del universo, han provocado el estado de dolencia y morbilidad en que se encuentra el planeta.
Para los pueblos de América, la conquista, la colonización y la creación de las repúblicas, ha significado la pérdida violenta no solo de territorios, sino de conocimientos, prácticas, lenguas, patrones alimentarios, espiritualidades, códigos de ética y moral, de trato con los mayores, es decir la ruptura del diálogo intergeneracional (familia), la destrucción de las relaciones sociales (comunidad) y la imposición de formas ajenas y destructivas de vida.
Las intenciones de superar el desprestigio de lo tradicional occidental y revalorar lo autóctono, marcan sus propios límites en cuanto a conceptualización y aplicabilidad, en sociedades cada vez más integradas a un mundo globalizado. Así, el desafío que tenemos es múltiple, partiendo de la necesidad de que hace falta conceptos epistemológicos con una gran capacidad integradora que nos permitan obtener una base paradigmática para comprender las distintas realidades de la sociedad.
Los ajustes funcionalistas que se han dado para canalizar el qué hacer en nuestra sociedad han arrojado una serie de reformas y leyes que antes de viabilizar, obstaculizan el paso de la democracia representativa a la democracia participativa-igualitaria-integradora y solo representan la discriminación generada desde la absorción marcada por la apertura de los mercados en el esquema neoliberal, que ha estado impulsando una nueva manera de relación y articulación entre los distintos procesos y la Ley de Cultura entregada a la Asamblea Nacional por el Ministerio de Cultura revela los vicios neolliberales, de los que venimos hablando, debatiendo y confrontando desde hace algunos años, para reproducir el discurso intelectualidad derechista tanto en lo económico, político y socio cultural, si desciframos el texto mencionado.
Desde el lado que está en etapa de plena visibilización, el de los pueblos originarios, la lógica es ciencia ecosistémica, donde el sujeto explica mediante integración entre iguales los elementos de la realidad tangible e intangible vista como sujeto. Así, el Buen Vivir o Vivir Bien (Sumak Kawsay) es la vida en armonía con el ayllu y el continuum de las relaciones sociales, comprende las constantes e indivisibles relaciones armoniosas entre la naturaleza y los entes protectores, donde el dominio del conocimiento de ese todo complejo se transmite de generación en generación.
En la construcción de la Sociedad del Buen Vivir, no se trata de discriminar una cultura altamente tecnológica, sino de remontar hegemonismos desde el replanteo de pensamientos filosóficos a la relativización horizontal cultural, que exige la plurimodernidad, lo cual pasa por la reconstrucción de legitimidades entre los actores sociales que otrora se consideraban antagónicos para superar rupturas en el “círculo de reproducción simbólica”. Esta será una gran tarea a emprender por nuevos logros en la perspectiva constructiva de la sociedad del buen vivir, del vivir sabiamente o del buen ser, basados en una visión compartida de futuro.
Bajo este gran paraguas se encuentran en juego la democracia formal, legitimada en las varias elecciones acaecidas durante los años 2006, 2008 y 2009, que dieron sendos triunfos al movimiento político de la revolución ciudadana, liderada por el actual Presidente Constitucional de la República, el Ec. Rafael Correa Delgado, y la construcción de una nueva, asunto que se expresa claramente en la Constitución 2008 vigente, sí como en el Plan Nacional de Desarrollo 2007 – 2017 expuesto a la ciudadanía y que postula la recuperación de “una visión de desarrollo que privilegia la consecución del BUEN VIVIR, presuponiendo la ampliación de las libertades, oportunidades y potencialidades de los seres humanos, y el reconocimiento de unos y otros para alcanzar el porvenir compartido…”, asuntos estos en que el Ministerio de Cultura ha estado más que divorciado y confundido.
Así, andar por el buen camino es empezar a construir la Sociedad del Bien Vivir, empezar a construir la sociedad del Bien Vivir -más allá de las legítimas contradicciones que se puedan generar-, quiere decir, escalar las escabrosas cimas de los conocimientos, que pueden ayudarnos a concretar los esfuerzos por redescubrirnos y resignificarnos en el proceso de construcción de la Casa Común de los ecuatorianos. “Mostrar la visión cualitativa de la buena vida de la civilización occidental moderna, basada en la escisión sujeto / objeto y la visión amerindia basada en lo contrario: el continuo biosférico”, es clave para el nuevo diseño de políticas públicas que pueden sacarnos de situaciones tercer mundistas, hacia un estilo de vida convivial y equilibrado.
Así, a pesar de que el término interculturalidad es utilizado en todos los discursos contemporáneos, casi nada o muy poco se ha hecho para sistematizar los saberes y las ciencias de las nacionalidades y pueblos originarios, valorarlos, equipararlos y ponerlos al servicio de la sociedad y peor insertar tales conocimientos en programas y proyectos de desarrollo cultural o en los currículos de los procesos de educación básico, medio y superior; es más, se ha intentado ocultarlos inquisitoriamente para no develar otra verdad: la reconstrucción de una nueva manera de acercarse al saber desde los parámetros de respeto a la naturaleza y no de lucha contra ella.
Los conceptos, nociones y categorías científicas han sido creadas desde la modernidad occidental e impuestas como verdades absolutas, por obra y gracia de la colonización del pensamiento, que impone una forma de pensar egocéntrica (las ciencias, como las historias han sido localizadas y escritas por los vencedores). Sin embargo, debe reconocerse que el Ecuador es un país afortunado que cuenta con 14 pueblos y 13 nacionalidades indígenas, la población afro descendiente y los mestizos; todos ellos con sus propias potencialidades socio culturales y con una carga de ancestralidad legitimada en la práctica, cuyos conocimientos han sido protegidos a lo largo de más de 500 años por personas especiales denominadas Guardianes de la Memoria Ancestral descendientes de las culturas originarias y por una enorme gama de lenguajes iconográficos y orales que revelan el amplio saber que sobre su desarrollo tenían tales culturas, tratamiento que en términos “vernáculos” sería saber criar la vida.
Y ha sido desde estos pueblos y nacionalidades, supuestamente vencidos por la colonización de todo tipo y especialmente de lo cognitivo, donde se genera la renovación del pensamiento latinoamericano sobre la base de contenidos en los distintos ámbitos del saber: Epistemología, antropología; ciencias del espacio y el territorio (arqueología; arquitectura; urbanismo y ordenamiento territorial); etno medicina; medicinas alternativas y nutrición; geobiología, geofísica, ambientes y recursos biosféricos; arqueo astronomía, astronomía, cosmo biología y paisajes culturales; agro ecología, microbiología y patrimonios genéticos; etno socio lingüística, semiología, simbólica, lenguas y escrituras ancestrales; física, matemática y geometría; procesos iniciáticos; técnicas rituales; potencias y desafíos de la sabiduría ancestral para la construcción del buen vivir. Sin embargo, la abundante información acerca de los pueblos y nacionalidades orginarios se ve limitada por la falta de políticas socio culturales y científicas que permitan recuperar tales fuentes para ponerlas al servicio de la humanidad y su desarrollo armónico.
Son contados los esfuerzos por sistematizar, dentro de los límites de la epistemología andina, los nuevos-viejos paradigmas civilizatorios desde nuevas-viejas fuentes para aportar al desarrollo integral de la sociedad. Centros de estudios como la editorial Abya-Yala, la Universidad Amawtay Wasi, las escuelas de antropología, y a nivel estatal la Dirección de Salud Intercultural del MSP, la Subsecretaría de Diálogo Intercultural del Ministerio de Educación, así como investigaciones individuales, por situar unos cuantos ejemplos, han logrado en algo poner en movimiento ciertas categorías del discernimiento ancestral, mediante publicaciones que no son de conocimiento público ni tienen mayores niveles de circulación. Pero más allá de ello, están los contenidos que tienen que ser debatidos, validados y difundidos de manera amplia, bajo regímenes académicos y de otras formas de tráfico y transferencia de la información, legitimadas legal y metodológicamente por el Estado, es decir de todas las instituciones públicas (principalmente) y privadas relacionadas directa o indirectamente con estos temas.
Cabe subrayar que las fronteras de tales contenidos aún son inimaginables para el pensamiento greco latina, llegando al extremo de lo perplejo y solo entendido en el propio campus ontológico mental único de los guías espirituales de los pueblos originarios, lo que puede ser entendido como un choque entre la manera reduccionista de ver las realidades que tiene la cultura eurocentrista con el otro tipo de inteligencia que manejan las colectividades indígenas. Así, mientras la cultura occidental se maneja por el individuo, la cultura aborigen por lo comunitario; mientras uno por la dualidad contradictoria, el otro por la dualidad complementaria y la reciprocidad paritaria o binaria; uno por lo cuantitativo, otro por lo cualitativo; división e integración holística; materialismo y sinergias biocósmicas; depredadación y conservación, etc. Si en la lógica occidental (positivista), el sujeto explica fragmentariamente la realidad, vista como objeto y la dota (construye) de sentido desde sus categorías científicas, el saber ancestral no conoce de bifurcaciones; pareciendo no haber puntos de encuentro entre estas formas de ver, sentir y “explicar” las realidades.
De lo anteriormente dicho, deriva aspectos fundamentales del denominado progreso de las sociedades. Así, por ejemplo, desde la perspectiva del desarrollo planteada por los organismos internacionales de crédito, que históricamente han sido los que han determinado las pautas de la gestión pública nacional, como el Fondo Monetario Internacional –FMI-, el Banco Interamericano de Desarrollo –BID-, el Banco Mundial –FM-, la USAID (organismo del que parece no desprenderse ideológica ni técnicamente –escolásticamente hablando- el grupo político del Ecuador Ruptura 25, al que pertenece el actual Viceministro de Cultura Francisco Salazar) y otros de los países bajos o de nivel andino, la “calidad de vida” ha estado marcada por los cálculos econométricos y las estadísticas, como únicas formas de identificar la realidad de un pueblo a fin de cubrir sus necesidades (infraestructurales), sin considerar los factores cualitativos que son vitales desde y para los pueblos originarios, así como para la nación entera.
Hasta ahora, estos cálculos econométricos y las estadísticas, han sido la única forma de identificar y “superar la pobreza” sin recapacitar en torno a que el desplazamiento de los valores comunitarios, la desintegración de sus estructuras y la alienación del mundo espiritual han afectado al bienestar de las personas, más que la carencia de bienes físicos. Esta es una tarea que debe ser propuesta para consensuar en que la lucha contra ella, la pobreza, es más que mejorar la base económica y el acceso a los servicios públicos y constituye un factor que puede definir la verdadera importancia de la identidad cultural, la interculturalidad, el enraizamiento físico, mental y espiritual de las personas y sus comunidades, ya sean rurales o urbanas, ya de las pequeñas y grandes conglomerados o ciudades.
No se trata, sin embargo, de ver un occidente malo versos lo andino bueno. Se trata de construir una mirada sobre nosotros mismos, de tal manera que podamos emprender este camino juntos, a partir de revalorar los recursos cognoscitivos con que cuenta el pueblo del Ecuador, sus sociedades y comunidades. Afortunadamente ciencias metodológicas modernas como la cuántica, generadas en observaciones de laboratorio, vienen a dar perspectivas de comportamientos acordes con las partes, lo cual de por sí ya constituyen salidas que pueden ser conjugadas para lo que deparará a las futuras generaciones.
No nos cabe duda entonces del gran aporte que tienen los saberes y ciencias ancestrales, sobre todo en estos momentos históricos que vive el Ecuador y América. Creemos que es de vital importancia para la sostenibilidad de la vida sobre el planeta el que se considere a estos aportes como factores fundamentales para el logro de un todo social equilibrado, armónico y convivial.
Si hasta ahora ha estado funcionado un solo lado de la esfera cerebral mundial o de los gobiernos locales y sus localidades, es hora de que la otra, empiece a ser visibilizada y a operar para el bien común, pues como se ha dicho en algún foro: todos somos indios de alguna parte de la tierra.
------------------------------------------------------
LECTURAS SUGERIDAS O FUENTES:
- Aprender en la Sabiduría y el Buen Vivir (Universidad Intercultural Amawtay Wasi).
- Summa Qamaña, la Comprensión Indígena de la Buena Vida (GTZ, varios autores bolivianos).
- Qhapaq Nán: la Ruta Inka de la Sabiduría (Javier Lajo).
- Caminantes del Arco Iris, el Retorno del Inka´Ri (Atawallpa Makarios Oviedo).
- Ayni (Milla Villena);
- Filosofía Andina, Estudio Intercultural de la Sabiduría Autóctona Andina (Josef Estermann).
- Visión Cósmica de los Andes (Alberto Tatzo).
- Etnografía, Lingüística e Historia Antigua de los Caras (de los esposos Costales).
- La Conciencia Cuántica (Isauro Puente);
- La Sociedad Cuántica (Danah Zohar y Ian Marshall);
- La matemática nació en el Tiwanaku (Fidel Rodríguez)
- En busca de la primera escritura wanka escondida en litogramas (Vicente González)
- Sentir andino.- Plan estratégico binacional para el fortalecimiento natural, ambiental y cultural del nudo de los pastos.
- Shaquiñán, el camino de los espíritus… Plan estratégico binacional para el fortalecimiento cultural y natural del nudo de la waka o de los pastos.
__________________________
(*) Alfredo Pérez Bermúdez.- Poeta, escritor, investigador de los saberes ancestrales, comunicador social; es uno de los principales gestores de la estructuración del Ministerio de Cultura del Ecuador a inicios del año 2007, del cual llegó a ser Director de Gestión Local y Desarrollo Cultural Comunitario hasta junio del 2009 y desde cuya instancia organizó el Plan estratégico del área, en el marco del cual estructuró los proyectos “Diálogo de saberes y ciencias ancestrales”, “Centros interculturales comunitarios” y “Red de consejos locales de gestión intercultural” como motores de los procesos comunitarios en el Ecuador, entre otros. Ha ejercido la docencia universitaria en las universidades Internacional del Ecuador y Central del Ecuador, mientras que como experto en comunicación para el desarrollo local laboró en el Programa de Desarrollo Agroproductivo del Occidente de Pichincha DHV–PROEXANT–HCPP-BID, en Programa de Transferencia de Tecnologías Agropecuarias PROTECA-MAG-BID a nivel nacional; y ha desarrollado diversos consultorías con el ECORAE para sistematizar planes de desarrollo local, en el Programa de seguridad alimentaria FAO – PESAE, en el Proyecto de Desarrollo Rural UNIR-E de la Universidad Central del Ecuador en acompañamientos de procesos de comunicación en la zona norte del cantón Quito, entre otros cargos y responsabilidades asumidas a lo largo de sus carrera profesional. En el plano literario cultural ha recibido varios reconocimientos.

El Ecuador ha emprendido el irreversible camino de una política independentista y de progreso, distinta y nunca antes vista en su historia de desencuentros que llevaron a todo un país al borde del colapso y su desaparición discutida y hasta ensayada en varios eventos antes, durante y después de conformada la República.
Los contenidos de la actual Constitución ecuatoriana -aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente en julio del 2008 y ratificada mediante referéndum popular el 28 de septiembre del mismo año- y del Plan Nacional de Desarrollo elaborado por el gobierno de la Revolución Ciudadana, son prueba contundente de este nuevo andar, especialmente porque la propuesta de construir la Sociedad de Buen Vivir, inserta en los documentos antes nombrados, conlleva la esencia ontológica de los ecuatorianos y su multidiversidad étnico cultural-intercultural.
Sin embargo, entender dicha construcción conlleva la comprensión, el establecimiento y la puesta en práctica de nuevos-viejos paradigmas civilizatorios que, estando encarnados en la población andina, no han aflorado debido al proceso de ocultamiento y colonización del pensamiento al que ha estado sometida desde la llamada conquista de Amaraka y que solo se podrán lograr a partir de una política creativa e innovadora de recuperación, fortalecimiento y potenciación de los saberes y las ciencias ancestrales, que durante más de cinco siglos fueron sometidas a la inquisición de diverso tipo y negadas o han estado -como lo están hasta estos instantes, incluso desde ciertas prácticas estatales- marginadas a reducidas exhibiciones folklóricas desde la percepción y el diseño de la cultura dominante.
Tal catástrofe generacional que ya consta en los anales de la historia mundial, tiene hoy en día el carácter de la indulgencia y el resarcimiento rebelde, que aspira a reconstruir procesos cognitivos de alto nivel científico y espiritual, para elevar la sanación de la vida sobre la Tierra tan maltratada por el desarrollo científico industrial eurocentrista y sus habilidades depredadoras. Es así que la ejecución de los postulados constitucionales de nuestra Patria, es un desafío que permitirá guiar nuevos procesos para incidir en el desarrollo de nuevas-viejas potencialidades hacia garantizar la memoria colectiva de nuestros pueblos, en un escenario de equilibrio social y de respeto por las diferencias, pero sobre todo para superar la actual crisis de pensamiento -conocimiento y de desarrollo social nacional que ha sido señalada por el propio Presidente de la República, Ec. Rafael Correa Delgado en varias de sus intervenciones- y cubrir el vacío de elementos comprensivos en el plano de la gestión cultural que, aún desde el reduccionismo de sus actuales dirigentes (tal como se revela en la Ley de Cultura entregada a la Asamblea Nacional), no ha podido emprender el Ministerio del ramo, enfrascado en confusos e inútiles metalenguajes, si de revolución hablamos, pues este módulo de gobierno es clave para los nuevos procesos de cambio.
No nos cabe la menor duda de los demostrados aportes que los pueblos ancestrales han hecho y hacen en su cotidianidad al desarrollo del país, como no vacilamos en declarar que desde sus raíces se levanta un nuevo y trascendente amanecer, hasta ahora desconocido y peor practicado por el mundo en sus diferentes estamentos y por ello mismo la aseveración de que el futuro de la humanidad está en los Andes. Así lo demuestran ciertos signos socio cósmicos, así se irán revelando querámoslo o no; y lo que nos corresponde, como seres humanos dotados del privilegio de la inteligencia, es ayudar a que este proceso se dé sin mayores riesgos de los que naturalmente se han de dar. E ahí pues -si se toma en serio estas palabras- la puesta en práctica de ciertos contenidos que deben ponerse sobre la mesa del debate nacional.
Es necesario, ética y moralmente, entender que la construcción de la sociedad del conocimiento y la información basada en la revolución tecnológica ha ampliado los espacios del saber de forma inimaginable, donde empieza a ser real lo virtual y que asistimos a una profunda modificación de la visión global del mundo y hemos entrado, por sobre todo, por las puertas de nuevos paradigmas civilizatorios, donde se reactualiza la voz de lo antepasado, ofreciendo nuevas condiciones para pasar de la confrontación a la integración, del conflicto a la cooperación.
La voluntad de asumir dialógicamente el futuro constituye un reto y un desafío, un factor de vital importancia para la sobrevivencia de nuestra población; ello significa saber vivir sabiamente para mantener el equilibrio que requiere no solo la sociedad humana sino, bajo el nuevo-viejo paradigma holístico, el mantener relaciones de equilibrio con los otros seres que habitan el entorno para permitir la sanidad ambiental, social, emocional y espiritual de los pueblos en su todo complejo, pues hasta ahora, la alteración y trasgresión de los códigos de relación entre el ser humano y los seres del universo, han provocado el estado de dolencia y morbilidad en que se encuentra el planeta.
Para los pueblos de América, la conquista, la colonización y la creación de las repúblicas, ha significado la pérdida violenta no solo de territorios, sino de conocimientos, prácticas, lenguas, patrones alimentarios, espiritualidades, códigos de ética y moral, de trato con los mayores, es decir la ruptura del diálogo intergeneracional (familia), la destrucción de las relaciones sociales (comunidad) y la imposición de formas ajenas y destructivas de vida.
Las intenciones de superar el desprestigio de lo tradicional occidental y revalorar lo autóctono, marcan sus propios límites en cuanto a conceptualización y aplicabilidad, en sociedades cada vez más integradas a un mundo globalizado. Así, el desafío que tenemos es múltiple, partiendo de la necesidad de que hace falta conceptos epistemológicos con una gran capacidad integradora que nos permitan obtener una base paradigmática para comprender las distintas realidades de la sociedad.
Los ajustes funcionalistas que se han dado para canalizar el qué hacer en nuestra sociedad han arrojado una serie de reformas y leyes que antes de viabilizar, obstaculizan el paso de la democracia representativa a la democracia participativa-igualitaria-integradora y solo representan la discriminación generada desde la absorción marcada por la apertura de los mercados en el esquema neoliberal, que ha estado impulsando una nueva manera de relación y articulación entre los distintos procesos y la Ley de Cultura entregada a la Asamblea Nacional por el Ministerio de Cultura revela los vicios neolliberales, de los que venimos hablando, debatiendo y confrontando desde hace algunos años, para reproducir el discurso intelectualidad derechista tanto en lo económico, político y socio cultural, si desciframos el texto mencionado.
Desde el lado que está en etapa de plena visibilización, el de los pueblos originarios, la lógica es ciencia ecosistémica, donde el sujeto explica mediante integración entre iguales los elementos de la realidad tangible e intangible vista como sujeto. Así, el Buen Vivir o Vivir Bien (Sumak Kawsay) es la vida en armonía con el ayllu y el continuum de las relaciones sociales, comprende las constantes e indivisibles relaciones armoniosas entre la naturaleza y los entes protectores, donde el dominio del conocimiento de ese todo complejo se transmite de generación en generación.
En la construcción de la Sociedad del Buen Vivir, no se trata de discriminar una cultura altamente tecnológica, sino de remontar hegemonismos desde el replanteo de pensamientos filosóficos a la relativización horizontal cultural, que exige la plurimodernidad, lo cual pasa por la reconstrucción de legitimidades entre los actores sociales que otrora se consideraban antagónicos para superar rupturas en el “círculo de reproducción simbólica”. Esta será una gran tarea a emprender por nuevos logros en la perspectiva constructiva de la sociedad del buen vivir, del vivir sabiamente o del buen ser, basados en una visión compartida de futuro.
Bajo este gran paraguas se encuentran en juego la democracia formal, legitimada en las varias elecciones acaecidas durante los años 2006, 2008 y 2009, que dieron sendos triunfos al movimiento político de la revolución ciudadana, liderada por el actual Presidente Constitucional de la República, el Ec. Rafael Correa Delgado, y la construcción de una nueva, asunto que se expresa claramente en la Constitución 2008 vigente, sí como en el Plan Nacional de Desarrollo 2007 – 2017 expuesto a la ciudadanía y que postula la recuperación de “una visión de desarrollo que privilegia la consecución del BUEN VIVIR, presuponiendo la ampliación de las libertades, oportunidades y potencialidades de los seres humanos, y el reconocimiento de unos y otros para alcanzar el porvenir compartido…”, asuntos estos en que el Ministerio de Cultura ha estado más que divorciado y confundido.
Así, andar por el buen camino es empezar a construir la Sociedad del Bien Vivir, empezar a construir la sociedad del Bien Vivir -más allá de las legítimas contradicciones que se puedan generar-, quiere decir, escalar las escabrosas cimas de los conocimientos, que pueden ayudarnos a concretar los esfuerzos por redescubrirnos y resignificarnos en el proceso de construcción de la Casa Común de los ecuatorianos. “Mostrar la visión cualitativa de la buena vida de la civilización occidental moderna, basada en la escisión sujeto / objeto y la visión amerindia basada en lo contrario: el continuo biosférico”, es clave para el nuevo diseño de políticas públicas que pueden sacarnos de situaciones tercer mundistas, hacia un estilo de vida convivial y equilibrado.
Así, a pesar de que el término interculturalidad es utilizado en todos los discursos contemporáneos, casi nada o muy poco se ha hecho para sistematizar los saberes y las ciencias de las nacionalidades y pueblos originarios, valorarlos, equipararlos y ponerlos al servicio de la sociedad y peor insertar tales conocimientos en programas y proyectos de desarrollo cultural o en los currículos de los procesos de educación básico, medio y superior; es más, se ha intentado ocultarlos inquisitoriamente para no develar otra verdad: la reconstrucción de una nueva manera de acercarse al saber desde los parámetros de respeto a la naturaleza y no de lucha contra ella.
Los conceptos, nociones y categorías científicas han sido creadas desde la modernidad occidental e impuestas como verdades absolutas, por obra y gracia de la colonización del pensamiento, que impone una forma de pensar egocéntrica (las ciencias, como las historias han sido localizadas y escritas por los vencedores). Sin embargo, debe reconocerse que el Ecuador es un país afortunado que cuenta con 14 pueblos y 13 nacionalidades indígenas, la población afro descendiente y los mestizos; todos ellos con sus propias potencialidades socio culturales y con una carga de ancestralidad legitimada en la práctica, cuyos conocimientos han sido protegidos a lo largo de más de 500 años por personas especiales denominadas Guardianes de la Memoria Ancestral descendientes de las culturas originarias y por una enorme gama de lenguajes iconográficos y orales que revelan el amplio saber que sobre su desarrollo tenían tales culturas, tratamiento que en términos “vernáculos” sería saber criar la vida.
Y ha sido desde estos pueblos y nacionalidades, supuestamente vencidos por la colonización de todo tipo y especialmente de lo cognitivo, donde se genera la renovación del pensamiento latinoamericano sobre la base de contenidos en los distintos ámbitos del saber: Epistemología, antropología; ciencias del espacio y el territorio (arqueología; arquitectura; urbanismo y ordenamiento territorial); etno medicina; medicinas alternativas y nutrición; geobiología, geofísica, ambientes y recursos biosféricos; arqueo astronomía, astronomía, cosmo biología y paisajes culturales; agro ecología, microbiología y patrimonios genéticos; etno socio lingüística, semiología, simbólica, lenguas y escrituras ancestrales; física, matemática y geometría; procesos iniciáticos; técnicas rituales; potencias y desafíos de la sabiduría ancestral para la construcción del buen vivir. Sin embargo, la abundante información acerca de los pueblos y nacionalidades orginarios se ve limitada por la falta de políticas socio culturales y científicas que permitan recuperar tales fuentes para ponerlas al servicio de la humanidad y su desarrollo armónico.
Son contados los esfuerzos por sistematizar, dentro de los límites de la epistemología andina, los nuevos-viejos paradigmas civilizatorios desde nuevas-viejas fuentes para aportar al desarrollo integral de la sociedad. Centros de estudios como la editorial Abya-Yala, la Universidad Amawtay Wasi, las escuelas de antropología, y a nivel estatal la Dirección de Salud Intercultural del MSP, la Subsecretaría de Diálogo Intercultural del Ministerio de Educación, así como investigaciones individuales, por situar unos cuantos ejemplos, han logrado en algo poner en movimiento ciertas categorías del discernimiento ancestral, mediante publicaciones que no son de conocimiento público ni tienen mayores niveles de circulación. Pero más allá de ello, están los contenidos que tienen que ser debatidos, validados y difundidos de manera amplia, bajo regímenes académicos y de otras formas de tráfico y transferencia de la información, legitimadas legal y metodológicamente por el Estado, es decir de todas las instituciones públicas (principalmente) y privadas relacionadas directa o indirectamente con estos temas.
Cabe subrayar que las fronteras de tales contenidos aún son inimaginables para el pensamiento greco latina, llegando al extremo de lo perplejo y solo entendido en el propio campus ontológico mental único de los guías espirituales de los pueblos originarios, lo que puede ser entendido como un choque entre la manera reduccionista de ver las realidades que tiene la cultura eurocentrista con el otro tipo de inteligencia que manejan las colectividades indígenas. Así, mientras la cultura occidental se maneja por el individuo, la cultura aborigen por lo comunitario; mientras uno por la dualidad contradictoria, el otro por la dualidad complementaria y la reciprocidad paritaria o binaria; uno por lo cuantitativo, otro por lo cualitativo; división e integración holística; materialismo y sinergias biocósmicas; depredadación y conservación, etc. Si en la lógica occidental (positivista), el sujeto explica fragmentariamente la realidad, vista como objeto y la dota (construye) de sentido desde sus categorías científicas, el saber ancestral no conoce de bifurcaciones; pareciendo no haber puntos de encuentro entre estas formas de ver, sentir y “explicar” las realidades.
De lo anteriormente dicho, deriva aspectos fundamentales del denominado progreso de las sociedades. Así, por ejemplo, desde la perspectiva del desarrollo planteada por los organismos internacionales de crédito, que históricamente han sido los que han determinado las pautas de la gestión pública nacional, como el Fondo Monetario Internacional –FMI-, el Banco Interamericano de Desarrollo –BID-, el Banco Mundial –FM-, la USAID (organismo del que parece no desprenderse ideológica ni técnicamente –escolásticamente hablando- el grupo político del Ecuador Ruptura 25, al que pertenece el actual Viceministro de Cultura Francisco Salazar) y otros de los países bajos o de nivel andino, la “calidad de vida” ha estado marcada por los cálculos econométricos y las estadísticas, como únicas formas de identificar la realidad de un pueblo a fin de cubrir sus necesidades (infraestructurales), sin considerar los factores cualitativos que son vitales desde y para los pueblos originarios, así como para la nación entera.
Hasta ahora, estos cálculos econométricos y las estadísticas, han sido la única forma de identificar y “superar la pobreza” sin recapacitar en torno a que el desplazamiento de los valores comunitarios, la desintegración de sus estructuras y la alienación del mundo espiritual han afectado al bienestar de las personas, más que la carencia de bienes físicos. Esta es una tarea que debe ser propuesta para consensuar en que la lucha contra ella, la pobreza, es más que mejorar la base económica y el acceso a los servicios públicos y constituye un factor que puede definir la verdadera importancia de la identidad cultural, la interculturalidad, el enraizamiento físico, mental y espiritual de las personas y sus comunidades, ya sean rurales o urbanas, ya de las pequeñas y grandes conglomerados o ciudades.
No se trata, sin embargo, de ver un occidente malo versos lo andino bueno. Se trata de construir una mirada sobre nosotros mismos, de tal manera que podamos emprender este camino juntos, a partir de revalorar los recursos cognoscitivos con que cuenta el pueblo del Ecuador, sus sociedades y comunidades. Afortunadamente ciencias metodológicas modernas como la cuántica, generadas en observaciones de laboratorio, vienen a dar perspectivas de comportamientos acordes con las partes, lo cual de por sí ya constituyen salidas que pueden ser conjugadas para lo que deparará a las futuras generaciones.
No nos cabe duda entonces del gran aporte que tienen los saberes y ciencias ancestrales, sobre todo en estos momentos históricos que vive el Ecuador y América. Creemos que es de vital importancia para la sostenibilidad de la vida sobre el planeta el que se considere a estos aportes como factores fundamentales para el logro de un todo social equilibrado, armónico y convivial.
Si hasta ahora ha estado funcionado un solo lado de la esfera cerebral mundial o de los gobiernos locales y sus localidades, es hora de que la otra, empiece a ser visibilizada y a operar para el bien común, pues como se ha dicho en algún foro: todos somos indios de alguna parte de la tierra.
------------------------------------------------------
LECTURAS SUGERIDAS O FUENTES:
- Aprender en la Sabiduría y el Buen Vivir (Universidad Intercultural Amawtay Wasi).
- Summa Qamaña, la Comprensión Indígena de la Buena Vida (GTZ, varios autores bolivianos).
- Qhapaq Nán: la Ruta Inka de la Sabiduría (Javier Lajo).
- Caminantes del Arco Iris, el Retorno del Inka´Ri (Atawallpa Makarios Oviedo).
- Ayni (Milla Villena);
- Filosofía Andina, Estudio Intercultural de la Sabiduría Autóctona Andina (Josef Estermann).
- Visión Cósmica de los Andes (Alberto Tatzo).
- Etnografía, Lingüística e Historia Antigua de los Caras (de los esposos Costales).
- La Conciencia Cuántica (Isauro Puente);
- La Sociedad Cuántica (Danah Zohar y Ian Marshall);
- La matemática nació en el Tiwanaku (Fidel Rodríguez)
- En busca de la primera escritura wanka escondida en litogramas (Vicente González)
- Sentir andino.- Plan estratégico binacional para el fortalecimiento natural, ambiental y cultural del nudo de los pastos.
- Shaquiñán, el camino de los espíritus… Plan estratégico binacional para el fortalecimiento cultural y natural del nudo de la waka o de los pastos.
__________________________
(*) Alfredo Pérez Bermúdez.- Poeta, escritor, investigador de los saberes ancestrales, comunicador social; es uno de los principales gestores de la estructuración del Ministerio de Cultura del Ecuador a inicios del año 2007, del cual llegó a ser Director de Gestión Local y Desarrollo Cultural Comunitario hasta junio del 2009 y desde cuya instancia organizó el Plan estratégico del área, en el marco del cual estructuró los proyectos “Diálogo de saberes y ciencias ancestrales”, “Centros interculturales comunitarios” y “Red de consejos locales de gestión intercultural” como motores de los procesos comunitarios en el Ecuador, entre otros. Ha ejercido la docencia universitaria en las universidades Internacional del Ecuador y Central del Ecuador, mientras que como experto en comunicación para el desarrollo local laboró en el Programa de Desarrollo Agroproductivo del Occidente de Pichincha DHV–PROEXANT–HCPP-BID, en Programa de Transferencia de Tecnologías Agropecuarias PROTECA-MAG-BID a nivel nacional; y ha desarrollado diversos consultorías con el ECORAE para sistematizar planes de desarrollo local, en el Programa de seguridad alimentaria FAO – PESAE, en el Proyecto de Desarrollo Rural UNIR-E de la Universidad Central del Ecuador en acompañamientos de procesos de comunicación en la zona norte del cantón Quito, entre otros cargos y responsabilidades asumidas a lo largo de sus carrera profesional. En el plano literario cultural ha recibido varios reconocimientos.
Links Amigos
- Radio Mundial
- Lógica Software
- GO Riobamba
- LA.KBZUHELA
- Sistemas Ecuador
- Poeta Paúl Puma
- ASI Ediciones
- Buho Andino
- Casa de la Cultura de Chimborazo
- Taller Literario CCE
- Casa de la Cultura Ecuatoriana
- Casa de las Iguanas
- Cuentos Fantásticos Ficción&Fantasía
- El Cielo es un Abismo al revés
- Pintor Miguel Yaulema
- Labios Mayores
- Los desvaneos literarios de un Freak Vampirico
- K-oz
- La Pedrada Zurda
- El Cuerpo del Hijo
- Dicción Desnuda
- Pintor Gonzalo Quinaluisa
- El Cronista de Riobamba
- Red Cultural de Chimborazo.ning.com






