Gabriel CisnerosEN PALABRA EN PIE SE PUBLICAN ARTÍCULOS, POEMAS, CUENTOS Y OTROS TEXTOS DEL ESCRITOR ECUATORIANO GABRIEL CISNEROS ABEDRABBO, ES UN ESPACIO PARA EL ENCUENTRO DE LOS CREADORES CON EL EROTISMO, EL ARTE Y LA PALABRA, ESPACIO AL QUE PUEDEN ACCEDER QUIENES TRASCIENDAN SUS PROPIOS MIEDOS Y SALTEN DE LA CUERDA FLOJA SIN PERDER EL EQUILIBRIO ANTE LOS DEMONIOS QUE NOS ACOSAN EN LA COTIDIANIDAD.
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GUAYAQUIL: UNA CIUDAD (RE) (DE) GENERADA

Palabra en Pie - WIlman Ordóñez Iturralde y lo montuvio

Willman Ordóñez Iturralde
 
Guayaquil es una ciudad que tiene la diáspora del humeante sabor criollo de un chiricano montubio. Guayaquil es una gran guirnalda. Una ciudad-puerto con ojos baconianos. Guayaquil es mi ciudad. La ciudad (re) (de) generada.

(Re) generada en el sentido de un proyecto político de derecha pensado maquiavélicamente para cincuenta años. Para estar y valerse de un poder y medio económico que los harán más ricos. La misma mentalidad colonialista, usurpadora, explotadora y mezquina de los criollos (mestizos) del siglo XVIII y el rezago del siglo XIX.

(De) generada en sentido estricto de cambios no planificados que a mediano plazo causará una serie de líos. (De) generada también por esta colonial mirada mercantilista que ve la ciudad como su gran negocio. Su gran sapada. Su cantina. La mujer bolera a la que solo debe dársele música y fiesta farandulera para que esta calle (en Julio y Octubre llegamos a extremos). No piense. Ni sea la ciudad-problema que le genere conflictos sino plata.

Leer la ciudad (¿acaso la ciudad se mira?) -para entender esto- requiere de gran sensibilidad y no pocas ganas de tenerla y poseerla. De imbricarse en ella. De ser uno mismo la ciudad.

Tenía veinticinco años cuando vi como  transformaban la ciudad robando y privatizando las lúdicas del espacio público. Minando a los sujetos que pensamos críticamente. Desaparecía así años de oprobio y desidia causados por el malestar de la contracultura. De un populismo ramplón y mediocre que hizo de la ciudad una ciudad chamba. Esto es cierto, pero también es cierto que nos engañaron, que hicieron de esta ciudad una gran empresa, una industria, capaz de generarle tanto dinero como para pagar su estancia de privilegios en el poder público.

No es que esté en contra (cómo estarlo, es mi ciudad y la quiero siempre mejor) del desarrollo arquitectónico de la ciudad. No estoy en contra que avance turísticamente (divisas del primer mundo). No estoy en contra del progreso. Lo que no podemos permitir es que usen estas premisas para dominar ideológicamente a un pueblo creyente y pobre. Para enfrentarnos enfermizamente a un poder con frágiles memorias (enfermizo y perverso). Un poder centralista empecinado en continuar siendo el eterno esquilmador.

Estoy en contra de la manipulación. Si bien Guayaquil históricamente ha enfrentado al poder saliendo victoriosa, quienes han gobernado la ciudad dolosamente han manipulado las mentes colectivas. Tanto que, nuestra pequeña sociedad “moderna” se ha vuelto pasiva. Consume basura televisiva. No es crítica. Es conformista.

No puedo dejar de pensar en el Guayaquil liberal radical del siglo XIX. Siglo de pensadores importantes. Pedro Carbo, Vicente Rocafuerte, Abelardo Moncayo, García Goyena, Modesto Chávez, Rita Lecumberri, Emilio Estrada, etc.,  conducían  a la ciudad hacia la educación, las artes y la cultura. Producían pensamiento para que la ciudad sepa cómo conducirse.  Hoy, la ciudad, carece de conductores con pensamiento propio. Conductores de moral intachable. Que sepan que el cargo público es un servicio vocacional. Que solo deberían conducir esta ciudad los que tengan este don de servir juiciosa y responsablemente la ciudad. Que no usurpen sus riquezas. Que  sean hombres de valores y principios morales.

Guayaquil no ha generado siquiera una escuela de cientistas sociales. Carece de una escuela de antropología. Hace unos años cerró la única escuela de arqueología que funcionó en la Espol. Perecería que estas carencias sistemáticas le impidieran pensar. La (re) (de) generación está hecha a la medida del catastro. Hecha para aplastar el pensamiento. La metáfora del cemento lo dice. Esto es como hacerse un looping aún cuando por dentro estemos hecho mierda.

El tiempo dirá si acaso lo que está hecho y logrado en la ciudad permite el buen vivir (lugar común) entre los guayaquileños y los ecuatorianos asentados en esta. El tiempo dirá si somos capaces de entendernos. El tiempo dirá si la ciudad es la madre de la (re) generación o la madre de la (de) generación. Es probable que el tiempo también diga que las dos son iguales. Hasta tanto, pilas, dejemos la modorra, dejemos la somnolencia. Vomitemos la caca que nos esquilma la razón y la memoria. No más (re) (de) generación urbana. Atenti Guayaquil dice el abogado Bonafon, el poeta del Gol. Atenti Guayaquil, atenti.

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