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El Compadre y la Comadre en la sociolingüística montubia

Palabra en Pie - WIlman Ordóñez Iturralde y lo montuvio

Wilman Ordóñez Iturralde


Coplas de los compadres

(Anónimo)

Un compadre a su comadre
Le dijo en cierta ocasión
No esté triste comadrita
Deme ya su corazón


La comadre dijo al punto
Yo no tengo corazón
Pues se lo llevó el difunto
Su compadre Napoleón.

 

Que no sabe comadrita
Que mi compadre al morir
Me pidió que la cuidara
Y que la hiciera feliz

Si es así como se dice
Debo pues obedecer
La voluntad de un difuntito
Respetada debe ser.

¿Que cómo le hace mi comadre a mi compadre?


Le hace un cambio arriba/le hace un cambio abajo/y muy despacito/con mucho trabajo/le acaricia el rabo/levanta la pata/y el compadre dice/de aquí yo no me bajo. Estos versos pertenecen al compositor montubio Arístide Piedrahíta Bahamonte, montubio cantor y amorfinero que reside en el Recinto Cerro el Gusano de Vinces, Provincia de Los Ríos. Con ellos quiso Arístide mostrar una forma de ser montubia. Una manera de regocijarse el montubio con la montubia entre toldos de cuatro puntas y petates de palma torcida. También quiso mostrar su cultura. Decirle al mundo que en su oralidad existen dos elementos sociolingüísticos significativos que los distinguen frente al urbano y otros mestizos. Me refiero a las categorías de Compadre y Comadre.

Compadre para el montubio no solo tiene una relación y valoración espiritual y afectiva. No solo está dado por lo que intermedia esta relación rural que es el ahijado. Sino también el montubio la entiende como una forma de construir lazos afectivos con el otro sujeto montubio que vendría a ser su par en lo natural, representativo, cultural y simbólico.

Comadre es una denominación lingüística que vincula y relaciona a la mujer montubia y al montubio compadre entre los amigos que conviven en un mismo entorno. Compadre y comadre vendría a formar parte de una patente creada y socializada por los hombres y mujeres del Litoral que han hecho de esta una forma de poner al interlocutor en el mismo nivel de confianza de quien emite las palabras que los comunica.

Las palabras (bien dichas, mal dichas) tienen un significado múltiple. Estas participan de un complejo comunicacional y vivencial de pensar, ser, pertenecer y sentir. Palabras que comentan, animan, divulgan, existen y coexisten; en lo dicho y dialogado entre sus pares.

La tradición oral montubia y la literatura de autor, junto a la historia, hechos  y acontecimientos sucedidos, recogen el compadre y la comadre como significado de un entendimiento, comprensión y valoración de los sujetos montubios. El compadre y la comadre aparece en el cuento, el mito, la canción, el relato, el amorfino,  la leyenda, el baile, la adivinanza, la crónica, el poema, la décima, etc., que recrean y relatan las implicaciones del ser compadre o comadre en la sociolingüística rural. Las alusiones muchas veces son jocosas, otras sarcásticas:

En el amorfino:         

Compadre si usted es mi amigo
Un trato vamos a hacer
Usted se monta en mi burra
Yo la monto a su mujer.

Compadre si usted es mi amigo
Un trato vamos a hacer
Soy padrastro de sus hijos
Marido de su mujer.

En la canción montañera:

Comadre si usted me estima
Le vengo a pedí un favó
Que me dé un laíto e’ casa
Para trabajá mejó.

Comadre qué me aconseja
Que me arrope o duerma ar viento
La cosa es que nosotros
No tengamos repentimiento.

En el baile tradicional:


Er Tábano es pernicioso
Y me lo mato así
Er Tábano es pernicioso                                  
Y me lo mato así

Rejúntese pué comadre
Pa quitarlo de aquí
Rejúntese pué compadre
Pa quitarlo de aquí.

En el cuento:

Es que compadre vea, anoche yo vide ar patica sabe; lo vide detrás de un cañaveral jombre, y cuando lo vide compadre ar patica, yo le dije: pa´ooonde ley de Herodes, que pa’ onde usté juera siempre irá perseguío der santo y la seña; entonces compadre, er patica me dijo: vengo de todas partes, a todas partes voy, para llevarme un inocente, que se llama don Eloy. Entonces compadre me bajé der anca de mi caballo y puse cruzao dos machetes en la tierra y me hice la señal de la Cruz; y sabe por qué compadre, porque yo era don Eloy caray, yo soy don Eloy caray, y  antes que me lleve er diablo yo juí mas avispao, vio, vio compadre, con er patica hay que ser avispao…

La sociolingüística (como ciencia) analiza e interpreta la relación sociedad oral-sujetos que desde la antigüedad buscó formas de comunicarse y entenderse a través del habla y lo que esta crea y produce. La sociedad hablante distinguió  primero el uso de la imagen y luego la seña. La palabra se fue “cociendo” en la necesidad de extender esta imagen y seña a otros niveles o radios de relación mutua entre las sociedades. La sociolingüística en la comunidad montubia estudia esta relación entre sus formas de hablar y su sociedad construida.

Los significados, signos, símbolos, de los montubios, están asociados a su entorno, imaginarios y carácter mítico, sensorial, natural y sociocultural de sus realidades perceptibles. Las creencias, conceptos o sucesos mantienen una intima vinculación a su estado biodiverso. El compadre y la comadre sugieren y evocan parte de este estado de cosas.

Cuando en el campo el montubio se refiere al compadre y la comadre, lo hace para mostrar acercamiento, confianza y aprecio mutuo. Lo hace también para “achicar la rejuntadera”. Para hacer sentir al otro como parte suya, sin distinción, puestos en el mismo nivel de la conversa. El montubio dice compadre o comadre cuando el interlocutor o interlocutora sensitivamente se ha “conectado” en el diálogo montubio. Lo dice también cuando debe “aplicar” en el uso de la plática oral elementos que converjan y construyan en su propia memoria, identidad y cultura, las referencias sociolingüísticas con las que se comunica.

Lo otro tiene relación al espíritu. Al querer “ampliarse” como padre -de ahí lo de compadre- (padre “compartido”) en su hijo que devino en “ahijado” y con esto “estar” y “permanecer”, aunque simbólicamente, en su crío. El padrino ha de ser el “padre” del muchacho o la muchacha cuando el primero no esté más con vida o haya esquivado “intencionalmente” la responsabilidad de ser padre.

El imaginario montubio cree que al “solicitar compadre” está asegurando las condiciones elementales de supervivencia del hijo o la hija. Con esto, el  montubio (a) o  los montubios sostienen vínculos que se heredan moralmente entre sus pares o allegados. Para el montubio (a) “coger padrino” -a diferencia del urbano- es una condición ética sine qua nom de responsabilidad transversal entre el pedido y lo asumido.  No he visto, un compadre o comadre, sin estas características. Son fuertes los lazos de solidaridad y amistad entre padres y padrinos montubios que se han propuesto compartir “el pendiente” de su hijo y/o ahijado.

La ciudad -toda ciudad- tiene otras características y dinámicas de construcción social  en relación al sentido y comprensión del compadre y la comadre rural (montubios). Los valores median en estos casos. Mientras en la ruralidad los valores no miden un resultado “a cambio de”, en la ciudad, “los valores” se ofrecen, dan y reciben. De ahí que una de las expresiones populares manipuladas por la oralidad y el imaginario urbano es la de “me cogiste para compadre de cajón”. Coger para compadre de cajón es que, quien se lo pide, debe tener algún interés de por medio. Los urbanos cuando cogen padrinos tienen asegurado “el regalo del ahijado” de Enero a Diciembre.

No señalo con esto que los urbanos son seres “alienígenas” que no pueden sostener relaciones humanas definidas y sensatas sino que, las conductas socioculturales de la ciudad -por la prisa, el tiempo  y el estrés- tiene otro modo de ser, crecer y compartir. En la cultura montubia, el tiempo, no define ni articula. Son los afectos y la manera en la que estos se comprenden así mismo  lo que gesta el deseo de ser parecidos.

La sociolingüística montubia nace, se desarrolla y reproduce como valores agregados del ser, hacer y coexistir entre campo, ruralidad, medios de producción, hábitos, saberes, tradiciones, etc.  Los modos y prácticas culturales de montubios están íntimamente conectados a su sociolingüística.

Dumas Mora -de Calceta, Manabí- por ejemplo (en mi libro Soy lo que es mi entorno: Dumas Mora, el poeta del Carrizal) señala que él es lo que es su entorno. Y su entorno es montubio. Esto tiene relación a sus modos de vida y saberes tradicionales.

 Wischo León (montubio, vaquero del Cantón Salitre-Provincia del Guayas) señala que si no habitara su medio campesino (ríos, caballos, vacas, cerdos, frutas, canoas, gallinas, amorfinos, músicas, arquitectura) él no fuera lo que es. Y lo que es, lo convoca el territorio y la representación geohistórica y natural montubia.

Catita Coque Casquete de Palenque, Provincia de Los Ríos, también dice que si no habitara “er campo” no sería ni montubia ni podría cantar amorfinos ni contar sus cuentos. Al preguntársele sobre qué es lo que significa ser compadre o comadre entre los habitantes de Palenque contesta “una gran cosa”. Una gran cosa que los une y compromete afectiva y espiritualmente.

Mi padre (Wilman Ordóñez Valarezo) montubio de la Provincia de El Oro, suele referirse a su condición cultural como “estoy habitado por mitos y magias que mis abuelos montubios orenses me contaron y representaron en largas noches de invierno”.

Valdría, entonces, hacerse las preguntas (en Manabí, Guayas, El Oro y Los Ríos) necesarias para saber cómo maneja el montubio y la montubia su “pacto” oral, moral y ético, de ser compadre o comadre ¿Qué hacen, cómo piensan, qué los asiste?

También el cómo entiende la sociedad montubia sus vínculos con la oralidad y lo que media entre estos. De contar con estudios de casos, cualitativos, cuantitativos y comparativos, entre una comunidad oral montubia con otra de Provincia  montubia distinta (por ejemplo: Provincia de El Oro con Provincia de Los Ríos) tendríamos elementos parta distinguir si la comprensión del compadre y la comadre, de cada una de las provincias montubias son distintas o se parecen.

Estas son algunas frases e interjecciones convocantes de la sociolingüística  montubia:

·         Compadre yuuuujuuuuuuuuuuu
·         Er compadre Joselo anoche se peleó con er diablo sabe.
·         Comadrita iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
·         Es que compadrito el asunto de la fiesta la debe pagar er teniente político o el Arcalde.
·         Échele compadre, échele juerte er lazo pa que naiden joda después sus vaconas.
·         Yo vide comadrita una abusión (fantasma o superstición) en casa de mi bisabuela que por más que quise dormir la animita no me dejaba.
·         Comadre Hermenegilda yaaaaaaaaaa, baje ar río que er guanchiche está cocío.
·         Dicen que por dos chanchos mataron ar compadre Abedón y a toa la familia. Ora sí que la cosa se puso triste compadrito Timoleón.
·         E’ una nube gris es la que mesmamente podría hacer llover hoy tarde y con eso sarvamos er plantío comadrita Josefina.
·         Cuidao compadre Juancho, er cascabel, mire er cascabel uiuiuiuiuiui, sarta diablo der demonio sarta.
·         Jojojojo, uiuiuiuiui, jojojojo, arre vaca de mierda jarre, uiuiuiui, joooooo; esta vaca sí que salió pior que  la enredadera caray. Ni la comadre Chepa cuando la arrejunto me sale tan esquiva.
Entre los ejemplos “raros” que enuncian el compadre y la comadre están estos que son parte del folklore escatológico y sexual. Fueron recogidos de boca de montubios de zonas rurales de la Provincia del Guayas:
·         Sin un borrachito compadre está con tapadera (estreñimiento) debido al tipo de alcohol macho (aguardiente de punta) que ha bebido dos noches seguidas, pásele por el ano sebo embadurnado con tamarindo y verá como esa cosa se pone tan aguadita y comienza a destaparse la cañería.
·         Si una comadre montubia casada tiene problemas para tener relaciones con su marido montubio debido al grosor del pene de este o a la vagina reseca de la mujer, dígale que se pase por el miembro o la vagina un poco de aguardiente con rabito de cuchucho y miel de abeja y verá como de pronto se le humedece y ablanda como caucho y querrá “mas probaditas y a cada rato”.
·         Si un compadre está con cagadera, utilice zumo de maracuyá y verá como se le tapa cañería.

A través del tiempo, el espacio y las relaciones sociales, no ha cambiado, en la comunidad oral montubia y en sus relaciones sociocomunicativas, el carácter alegre y campechano de del compadre y la comadre y su decir nemotécnico privilegiado. A diferencia de otros términos en desuso. El compadre y la comadre es un némine discrepante aceptado por unanimidad entre los montubios.

La sociedad cultural montubia valora términos que les son funcionales. Que colectivamente entran en un espacio de construcción simbólica de sus saberes. No por gusto sensitivo, estético o albur en relación al juego de palabras. Así tenemos que varios de sus términos son analógicos. O que sus semejanzas lingüísticas coinciden significativamente.

En el trabajo -Insurgencia del mal hablante- que viene seguido de este micro ensayo al ejemplo de dos palabras como comadre y compadre, veremos otros ejemplos que tienen relevancia a lo planteado. A riesgo de ser tachado de hereje planteo algunas hipótesis que en lo posterior podría descubrirse como ciertas. De la sociolingüística montubia todavía la relación del habla (ya que el montubio no tiene una lengua específica) con la sociedad requiere de análisis ínsitos in situ que ayuden a detectar los códigos con los que estas hablas definen y determinan los cambios sustanciales de las sociedades que las asumen.

Suértala para que se defienda porque tengo unos deseos de bailar hasta que la ingrata caiga

Esta es una expresión montubia del monte de Chone y Flavio Alfaro (Manabí) que  convoca y anima a los montubios a participar en la fiesta. Esta expresión también es de San Juan de Perdomo y La Alegría de Colimes y Balzar (Guayas); es de El Desvío y Piedra Fina en Los Ríos; es de La Bocana y Valle Hermoso en la Provincia de El Oro. Esta expresión y otras expresiones están y son parte de la cultura montubia que desde tiempo pretérito denota una acción y un estado de cosas que los distingue y diferencia de otros, sobre todo los urbanos.

Y es, en estas expresiones, donde el montubio se ufana de ser reconocido y valorado en sus dimensiones de centauro cabalístico.  Son expresiones a la medida de su mestizaje. Recordemos que el montubio es un híbrido mezcla de negro, blanco (español) e indio costeño. Seguramente tiene mucho más de negro -por el humor y el lívido-. Ya que el blanco y el indio históricamente han tenido “insuficiencia festiva”. El negro no ha necesitado de avisos para el festejo. El negro ha festejado desde su condición extrema de esclavo y el ser libre cuando se asume cimarrón. De el negro deviene lo mulato y posteriormente lo montubio. Es posible, entonces, que ésta marcada negritud sea elevadísima.

Dos de los amorfinos afromontubios que tienen esta condición de humor y lívido son estos que recuerdo con mucho gracejo:

Cuando un perro esté dormido
Pásele con disimulo
Porque se puede despertar
Y le puede morder el ¿…? perro.

Anoche yo festejaba
Entre compadres amorfineros
Llegó una vieja y me dijo
Festeja mi refranero.

En estas expresiones orales del amorfino y el baile también se descubre el compadre y la comadre aludiendo el sentido lúdico de la fiesta. El compadre y la comadre como versificación musical del movimiento. El baile es un lenguaje que articula ritmo, sonido, coreografía y verso. En el baile el cantor supone una ampliación del sentimiento de quién ejecuta la pieza. Veamos ejemplos:

Esto dijo el armadillo
Osando una mata de yuca
Al compadre que va pa viejo
Hasta el culo se le chupa.

Ráscatela chinita, ráscatela despacio
Que al rascártela chinita
Voy cogiendo tu paso.

Ritipitipintipin
Ritipitipintipon

Ar compadre que va pa viejo
Hasta er culo se le chupa.

La historia oral montubia relata esta abstracción de ver -el montubio- lo erótico-sexual-amatorio en sentido de juglaría, de recreación simbólica de asumir su cuerpo. El montubio no se distancia del espíritu y de su cuerpo. Sus sentidos no abusan de una racionalidad externa al cuerpo. Los dos son entendidos como formas y significados de decir algo, de manifestar lo que imaginan y desean. Tanto vale esto para el montubio que el descanso lo asume como un espacio-tiempo de conservación de sus sentidos y cuerpo.
                                        
El compadre en el cancionero alfarista

Cuando tuve diez años (ahora tengo cuarenta) un tío materno (Pablo Iturralde) solía llevarme al Recinto Vuelta de Gallina (hoy Cantón Simón Bolívar) en la Provincia del Guayas, de paseo y recreación campesina; aquí conocí (al otro lado del Río Amarillo) a un señor -Enrique Villalba- quien meses más tarde fuera esposo de una tía (Shirley Iturralde) ya fallecida. Este señor Villalba recuerdo que cantaba -recostado en su hamaca de mocora y a la luz del candil de la casa de caña y cade donde pasábamos largas vacaciones-, una canción que no he de olvidar por lo sencilla de su melodía (vals ranchero) escrita en forma de romance:

Esta es la historia de Pedro
Un compadre muy bragao
Que decidió dejar mula
Dejar su siembra y bohío
Para marchar a la guerra
De Alfaro hombre bravío.

Resulta que en acomodo
El hombre con carabina
Iba atrás del enemigo
Y en rato menos pensao
Lo cercaron los bandidos.

En eso una guaricha
Que dirigió er comando
Les dice a los bandidos
Si muere er quien apuntar
Mataran a J. Montero
Entonces esos bandidos
Le dijeron ar montonero
Que pida que no lo maten
O que lo maten de un tiro.

Entonces pue mi compadre
Que era tan juerte y muy macho
Le dice ar pelotón
Si ustedes fallan er tiro
Seguro saco mi revolver
Y yo los mando al orvido.
Al cabo de unos segundos
Se escucharon muchas balas
Que revotaba der pecho
De mi compadre don Pedro.

Aquí se acaba esta historia
De un guerrillero alfarista
General Pedro Montero
Montubio de alto vuelo.

Recuerdo haberle preguntado al montubio-cantor Villalba que quien era J. Montero. El señor sonriendo me dijo “Lo único que recuerdo es que mi abuelo decía que Montero fue un gran conductor de la Revolución Alfarista, nada más. Y esta canción la cantaba él, mi abuelo”. Años más tarde, cuando trabajamos en el campo para un proyecto de investigación sobre los montubios y la Revolución Liberal, la Señora (montubia)  Luisa Rufina Rugel  (95 años) del Cantón Daule, nos informó que su papá le cantaba  “una canción revolucionaria de Alfaro” y que los montubios solían divertirse con ella y “cantarla a voz de pecho”.

Compadre Juan, compadre Juan
Coja su china, venga pa’ca
A la revuelta der General
Que ha decidido liberar

A los montubios del Litoral
Compadre Juan, compadre Juan
Traiga a su cinto el jierro y ya
Machete y botas y canana

Pa combatir a quien nos explota
De este Gobierno corrupto y ya
Compadre Juan, compadre Juan
Que viva Alfaro mi General

Arriba el hombre del Litoral
Compadre Juan, compadre Juan.
 
Lo festivo en Revolución Liberal-Radical del General Eloy Alfaro Delgado tuvo un sentido y práctica de apropiación de lo popular como forma distinta de acercar la cultura del monte al proceso guerrillero. No podía Alfaro, concebir esta Revolución, sin la participación de los montubios; pero tampoco podía concebirla sin reconocer y valorar sus expresiones socioculturales cotidianas. Dio valor a lo sencillo. Y lo sencillo pudo construir momentos de alegría y resignificación de lo que los distinguía como montubio.

En estas canciones y bailes tradicionales estuvo la pertenencia a su universo simbólico. El significado de la fiesta tradujo al compadre y la comadre combatientes. El uno montonero, la otra guaricha. Pero compadres. Como razón de ser y pertenecer.  Existe una obra teatral de excelente calidad estética cuya autoría es de Rodrigo Chávez González denominada “Crispín Cerezo”. En esta -Chávez González- devela los vínculos de los compadres que se solidarizaron con una causa que les permitiría superar sus alicaídas condiciones de vida.

Si hay alguien a quien importó mucho estos vínculos y relaciones sociolingüísticas sin duda es Alfaro. Tenemos conocimiento que Alfaro pedía a los montubios hablar “con su palabra mocha”. A resistir cualquier intromisión de un vocabulario “extranjero” o urbano ajeno a su naturaleza y oralidad montubia. Por ello decir compadre y comadre era una forma de resistir estas intromisiones.

Los valientes revolucionarios del liberalismo radical  Nicolás Infante, Pedro J. Montero, Luis Vargas Torres, Manuel Serrano, Crispín Cerezo, Flavio Alfaro, llamaban a los montubios en el habla de ellos. Imposible escucha al Coronel Nicolás Infante decir: montonero Benedicto, llegue a la esquina y gire al costado derecho para ver si nos atacan los enemigos. Para Nicolás Infante fue rápido, fácil y sencillo decir: montonero Benedicto, a la viravuelta están los enemigos, observe si están cerca.

Hace unos días me encontré con dos buenos amigos del campo (montubios) del Cantón Simón Bolívar, los hermanos Bermúdez, uno de ellos (Tomás) hablando “mocho” me decía: vea compadre Wilman, er  jurón (deposito donde se almacenan enceres y otros aderezos) de mi casa puede servir para que el renaciente (niño montubio) pueda escuchar muy cerca lo que usted les dirá sobre er festival que usted realizará para ellos en el río Los Amarillos.

Pablo (su hermano) vaciló un momento con esto: y le decimos ar cajonero (montubio vendedor de carne de res u otros alimentos que lleva su mercancía en dos cajones de madera guindados con soportes a los lados del caballo) que es mi compadre, que apee (apegar, detener, parar a un costado para dejar gente o insumos) su caballo a orilla del Balneario La Bella Isla para arrejuntar (juntar) todo y  facilitar el traslado de las cosas.

En otra ocasión recuerdo haber escuchado de boca de la matrona montubia doña Argentina Chiriboga del Recinto El Carrizal, entre Samborondón y Salitre, decir: mire mijo, la cosa está que arde acá, la salida de las aguas nos ha costao caro. Mi comadre Chepa con sus hijas casi mueren de paludismo. Y no de diga la comadre Zeneida del Recinto Estero de Piedra, uuuuyyyyyy compadre Wilman si viera, esa comadrita si que está varáa.

Crece er río en er frente de la iguana
Por las aguas que llegaron a torrente
Y los montubios están que se nos mueren
Porque naiden ni siquiera dan la mano.
                                                                      
Nuevamente er montubio está que sufre
Por las tantas desgracias del inviejno
Y los robos y el atraco del Gobiejno
Que nos chupan y asesinan cada hora.

Como hubiera un Arfaro (Alfaro) nuevamente
Que nos libre (libere) de las garras opresoras
Con todos los toititos montoneros
Que ayudaron a la Patria en su momento.

Yo les dicho yo les digo a mis compadres
Que la cosa se supera siempre uníos
Y que armas nunca farta en er campo
Para combatir por siempre ar corrompío.

Luchemos luchemos siempre mis montubios
Pa salvar nuestra familia y nuestros críos
Que se mueren del inviejno y los corruptos
Que se apropian der dinero e’ nuestro trabajo.

Vivan vivan los compadres alfaristas
Luchadores por los pobres campesinos
Que trabajan sor a sor y naide ayuda.
Que trabajan sor a sor y naide ayuda.

Que trabajan sor a sor y naide ayuda.

Es de lamentar la pérdida de muchas canciones que debieron crearse, cantarse, entonarse, en el periodo liberal-radical del General Eloy Alfaro. Rehacer el cancionero revolucionario debería constituir una prioridad para memoria musical montubia y porteña. Todavía viven algunos familiares de quienes fueron combatientes desde 1884 hasta la muerte de Alfaro en 1912. Quizá también podamos rehacer el cancionero afromontubio de Carlos Concha. Tengo conocimiento que existe algunas coplas de estos momentos decisivos en defensa por la muerte del General Eloy Alfaro Delgado que asumió Carlos Concha. Los investigadores tenemos una tarea urgente para enmendar con tiempo la invisibilización de estas músicas.

La literatura de autor que recoge el compadre y la comadre de la sociolingüística montubia

A José Antonio Campos le debemos que lo oral montubio fuese patentado en cuadros teatrales y cómicos de elevado nivel costumbrista. Luego vienen los tan mentados escritores de la generación del 30. Quienes redescubren un mundo oral sociolingüístico en los montubios de la Cuenca Baja del Guayas. Ligados a ellos vía trasmisión oral ascendiente. José Antonio Campos y los escritores del 30 se percatan de un habla antigua que funciona en la sociabilidad comunicativa montubia.

Como José Antonio Campos fue periodista, recoger estos elementos de la traición oral le fue sobrecogedor y muy humano. Hasta diría, bastante discursivo y muy propio. Varios son los cuadros cómicos que reseñan pasajes del compadre y la comadre montubia como articuladores de una teatralización regional del Litoral. En el Novio campesino dice:

-          Se la jurao, compadre, y lo persigue a sol y sombra pa beberle la sangre.
-          Qué está usted hablando, comadre! Borbollón será un hombre rascarrabias; pero no un vampiro, capaz de beberle la sangre a nadie!

Luego vienen los del Grupo de Guayaquil. Demetrio Aguilera en Don Goyo escribe:

-          En la casa de los compadres había fiesta. Se bailaba en el piso de caña brava picada. Un borrachón cantaba un amorfino. La guitarra parecía quejarse, rasgada por las manos aguardentosas.

Joaquín Gallegos Lara en el cuento Cuando parió la zamba reseña:

-          Güenas tardes Lucha, ¿comostá? ¿Y mi compadre Manuer?
-          Ér ta güeno, ¿y usté?

Enrique Gil Gilbert, en Nuestro pan, comenta:

-          Vea, compadre Balladares…yo estoy viejo, pero todavía cojo el fierro, todavía. Con usted no tengo nada, por eso se lo digo: si el mozo sigue así, por esta luz que me alumbra, compadre, lo jodo.

El más prolijo de la literatura montubia, José de la Cuadra, en Los monos enloquecidos, capítulo XXXVI dice:

-          Comenzaron a circular de boca en boca, entre la peonada, constituyendo el agrio bocadillo de las rancias comadres y los viejos compadres en las tambarrias de los sábados por la noche.

Después de la generación de Guayaquil llega de la Región otros autores que narran historias sobre hechos y sucesos montubios recurriendo al compadre y la comadre como argumento de unidad familiar, desenlaces y afectos. Dos de los conocidos autores son Horacio Hidrovo Velásquez y Osvaldo Castro. Este último, en la novela La mula ciega, relata:

-          “Estimado compadre: ya me llegaron los machetes y las sardinas grandes. También vinieron latitas chicas de un pescado saladísimo, que se llama anchúa y es para picarse tomando cervezas (…) saludos a la comadre, a mi ahijada y a toditos. Saludos de su amigo que verle desea, D. Selan Casín”.

Horacio Hidrovo Velesquez, en su novela Un hombre y un río, comenta:

Después de cada ladrido venía la llamada de los que se aproximaban.

-          ¿Se puede, comadre Sara?

-          Suba comadre. Cuidao, que hay un escalón malo. Le dije a Hermenegildo que lo compusiera y se ha orvidao.

La Provincia de Los Ríos también dio su escritor y narrador montubio, José Paredes Litardo, quien en uno de sus cuentos La Flor del Junquillo escribe:

-          Todos los compadres y parientes se arrebujan en la única pieza que servía de sala, dormitorio y comedor (…) noche de velorio, susurraban.

-          Comadre aquí tenemos a la pobre Derma, que se consume pensando en su engaño y en su destrosao amoj.

Luego vienen otros escritores (no visibles) -del 30 y 40- que dibujan paisajes y panoramas relacionado al compadre y la comadre montubia como denominaciones de relación, enlaces y acontecimientos del mundo mítico-mágico montubio. Entre otros: Leopoldo Benítez (este sí reconocido por los Argonautas de la selva y otras obras en importancia), Julio Cruz Chío; Cesar Ochoa Camacho;  José Acevedo; Carlos Garcés; Marco La Mota; Lavayen Flores; y el mismo -grandioso poeta- Medardo Ángel Silva que escribió una novelina intitulada María Jesús.

En la canción montubia el compadre aparece en juegos de rueda (chigualos) manabitas:

Compadre Gallinazo

Ay Compadre Gallinazo
De dónde usted viene
Con su cabeza pelada
Que la tiene acostumbrada

Compadre gallinacito
Mi mulita se ha perdido
Ayúdemela a buscar
Sino usted se la ha comido

Compadre gallinacito
Le gusta ser vaquero
Apenas pare la vaca
Le brincan por el ternero.

Este chigüalo (baile-juego-canción) tiene la misma licencia literaria que conserva el Andarele esmeraldeño. Unos ponen versos que improvisan al momento otros retienen los que por tradición oral aprendieron.

El compadre y la comadre en la sociolingüística actual

Insisto, el tiempo para el montubio y la montubia del Litoral, parece estar detenido en sus imaginarios y entorno sociocultural, simbólico, festivo y natural. Decir compadre o comadre hoy, tiene las mismas implicaciones que ayer. Lo que pudo haber cambiado está determinado por la migración (proceso de desterritorialización rural y sub-urbanización de la ciudad). Día a día las familias montubias se fragmentan abandonando su lugar natural y de origen. De los que se van pocos regresan. Cuando vuelven lo hacen indistintamente para las fiestas que los convoca al retorno.

Los que se quedan y siguen poblando el campo conservan su cultura montubia. Entendido esto también como un proceso de decantación -y descartación-  de elementos que no les son funcionales que desaparecen en sus propias dinámicas.

Hace unos años venimos analizando con investigadores locales estas formas de decantación y descartación de la cultura montubia para aprovechar lo que pueda serles útil y propositivo. Con esto colaboramos en refuncionalizar estos elementos que ayudan a reconstruir su identidad y memoria montubia.

La sociolingüística actual repara en las condiciones de desaparición de los elementos que constituyen su cultura y la sociedad que la asimila. Entiende la sociedad y la lengua en el marco de los límites y alcances que las hablas le imponen.

Es muy pronto para decir que el habla popular montubia está a punto de desaparecer fruto de esta migración que los encera y acoquina. Todavía está en su oralidad y dialecto formas castellanas que heredaron de lo Ibérico. Además, mientras el compadre y la comadre siga siendo lo que fue en principio, signo de apropiación del afecto y el acercamiento amistoso, queda en la ruralidad una cultura in crescendo y dinámica.

Los montubios gozan de una sagas e imaginativa manera de codificar y resolver. Su memoria presente es también su memoria pasada. Algunos saberes y tradiciones están ahí, en su memoria. Parte de su ser es el silencio y la prudencia. Es probable que esto sea tan significativo lo cual indicaría que frases y dialectos no visibles están aún conservados.

Por otro lado, la ciudad reproduce masivamente formas y prácticas culturales montubias debido a su fuerte componente rural aunque en ellos no sean vistas estas prácticas racionalmente sino de forma inconsciente.  El compadre y la comadre son parte de estas prácticas y reproducciones socioculturales. Lo cual permite que perviva y no se pierda la oralidad montubia (siendo un poco contradictorio debido a los estratos sociales divergentes: el uno rural-campesino y el otro urbano-burgués). En todo caso, en estos -los urbanos-, están y se recrean  palabras, modos y usos culturales.

 
*Guayaquileño.

-Estudioso del folklore y la cultura popular montubia, mulata y porteña.

-Director de la reconocida Compañía de Bailes Escénicos Montubios y Porteños “Retrovador” y de la Fundación Cultural del mismo nombre.

-Ex Investigador del Archivo Histórico del Guayas.

- Ex Tallerista de los escritores Fernando Iturburo y Miguel Donoso Pareja.

-Ha publicado los libros: Guido Garay…Un testimonio Necesario; De la Montaña al Río; Amorfino, Canto Mayor del Montubio; Liturgia del Iniciado; Soy lo que es mi entorno: Dumas Mora, el Poeta del Carrizal; Barricaña: historia de un ícono de la cultura popular de Guayaquil;

-Tiene inéditos los libros: Alza que te han visto: síntesis histórica - bibliográfica de la música y los bailes tradicionales montubios; Mulatos: crónicas modernas del puerto; Porteños: de la música y el baile tradicional y popular en Guayaquil; Nada tengo que ver con el mundo (poesía).

-Ha realizado giras de promoción y difusión del folklore y la cultura montubia, mulata y porteña por México, Cuba, Perú, Colombia, Venezuela, Costa Rica, Bolivia,  Chile y Uruguay, Panamá y Argentina. Donde ha participado como conferencista y profesor de nuestras danzas, música y amorfinos tradicionales.

-Actualmente dirige el proyecto de investigación: Música y bailes de salón del Guayaquil de 1900.

-Trabaja en producción y gestión sociocultural. Maneja (junto a Orlando Sotomayor de la Universidad de Guayaquil) la agenda cultural de Barricaña.

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