Gabriel CisnerosEN PALABRA EN PIE SE PUBLICAN ARTÍCULOS, POEMAS, CUENTOS Y OTROS TEXTOS DEL ESCRITOR ECUATORIANO GABRIEL CISNEROS ABEDRABBO, ES UN ESPACIO PARA EL ENCUENTRO DE LOS CREADORES CON EL EROTISMO, EL ARTE Y LA PALABRA, ESPACIO AL QUE PUEDEN ACCEDER QUIENES TRASCIENDAN SUS PROPIOS MIEDOS Y SALTEN DE LA CUERDA FLOJA SIN PERDER EL EQUILIBRIO ANTE LOS DEMONIOS QUE NOS ACOSAN EN LA COTIDIANIDAD.
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LOS NUEVOS LOCOS DEL PARQUE CENTENARIO

Palabra en Pie - WIlman Ordóñez Iturralde y lo montuvio

Willman Ordóñez Iturralde

Gravitan en la escena social del parque Centenario como empleados públicos municipales sin sueldo. Tienen cara de gallinas de cuelga. Apestan a pescado salado. A champú de vieja. Son rostros mestizos que están sitiados. Los municipales los persiguen.

Los nuevos locos del parque Centenario ya no ven teatro gratuitamente. Ya no hay teatro en el parque Centenario. El Municipio siempre haciendo sus cagadotas. Los teatreros también haciendo sus cagadotas.

Clarita murió algunos años atrás. Clarita cantaba en el parque Centenario. El matemático escribía formulas de químico en el piso, tampoco está el matemático. Los montubios y los afros que llegan al parque no cantan ni escriben formulas mágicas en el piso. Están preocupados. Con ojos estrellados ven pasar el día. Tienen hambre.

El parque tiene cordeles. Filibusteros vestidos de policías privados. Nadie desea fotos en el Monumento a la Independencia. Los bancos del parque acolitan la depresión de los desocupados. Es triste ver el parque Centenario con tanto lastimero llanto. ¿Cómo no estar loco?

Por lo menos cuando cantaba Clarita el cariz del parque brillaba. No es un parque para niños. No hay juegos. Es una cantina abierta. Una calle de paso. Los municipales lo abren para que la gente cruce del salado al río Guayas y viceversa. El entorno es tenebroso: una Casa de la Cultura (¿incultura?), un Palacio de la Justicia (¿injusticia?), una casa militar que pasa desapercibida; el edificio Forum con relatos tenebrosos e historias de desaparecidos y suicidios sin descubrir autores; restaurantes y hoteles de mala muerte. Barricaña por el lado de Seis de Marzo es la excepción. Este café cultural es la casa de la cultura popular en el más alto nivel de su estética.   

En Guayaquil el poder económico detesta la tradición. Piensa que la tradición es un vestigio fosilizado que ocupa espacios y manda a quemar todo lo que huela a ella. El poder económico y político local ve Guayaquil como un pedazo de mierda. Un capitalismo enfermo está colonizando la ciudad. Los casinos se imponen. El ciudadano común es visto como peón. Ha vuelto a la ciudad la idea explotadora del terrateniente. Falta que expropien la ternura. El Gobierno nacional es una máquina asesina, una podredumbre de lapa, quiere ver a Guayaquil finisecular. Rota.

Los nuevos locos del parque Centenario se encierran en el parque. A solas con su dolor viven la tristeza de su enfermedad. Viven en la estratosfera. Su pecado es estar locos y los conminamos. Entonces, ¿quiénes son los locos realmente, los que viven en la estratosfera o los que estamos aquí, somos mentalmente saludables, y no nos resolvemos a hacer nada para cambiar este estado de cosas? ¿Contra los que vacían nuestras entrañas y nos roban la esperanza?

Los nuevos locos del parque Centenario son una mezcla de licor rural (aguardiente de caña) con licor del diablo (corrincho urbano). Mezcla de postales de cámara antigua con digitales de primera mano. Mezcla de paz y guerra. Mezcla de asesino con corazón de partera. Una madre esperando sus niños del regreso de la escuela.

Los nuevos locos del parque Centenario son un pentagrama. Anagramas. Astros estrellados. Locos al fin. Locos finitos ha los que llegará el día, su día, el día en que regrese su nave y los lleve, y mueran al fin, muera su locura y el parque se queda sólo. Sin locos, que hacen del parque una escena, un retrato, una carta a la que debemos regresar siempre. Aunque ya no haya locos brillantes, dispuestos a regalarnos su magia, a regalarnos su locura.

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