Gabriel CisnerosEN PALABRA EN PIE SE PUBLICAN ARTÍCULOS, POEMAS, CUENTOS Y OTROS TEXTOS DEL ESCRITOR ECUATORIANO GABRIEL CISNEROS ABEDRABBO, ES UN ESPACIO PARA EL ENCUENTRO DE LOS CREADORES CON EL EROTISMO, EL ARTE Y LA PALABRA, ESPACIO AL QUE PUEDEN ACCEDER QUIENES TRASCIENDAN SUS PROPIOS MIEDOS Y SALTEN DE LA CUERDA FLOJA SIN PERDER EL EQUILIBRIO ANTE LOS DEMONIOS QUE NOS ACOSAN EN LA COTIDIANIDAD.
ADVERTENCIA
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ALADINO SIN LAMPARA MARAVILLOSA

Palabra en Pie - WIlman Ordóñez Iturralde y lo montuvio

Willmán Ordóñez Iturralde

Penas, es lo que siento en mi alma, porque esta mujer no entiende, que me hace perder la calma, mírame, que tú me tienes cansado, te llevo por todas partes, y tú no eres feliz, mátame, mi amor si no eres conforme, si a ti yo te lo di todo, que mas quieres tu de mi, quiera Dios que encuentres otro en tu vida, que te de todo el cariño que quizá yo no te di (…) Mátame, si te fuiste con el otro es porque él te quiere más que yo, ahora, el te quiere más que yo, porque te conocí tranquila, zanahoria, y veteraba, sabes, recuerda que me enfermaste, me enfermaste con tu traición, cállate, no me digas nada que yo te dije, un avión así no puede aterrizar así en mi pista, una pista tan pequeña como la mía, si te vas, que te vaya bien, yo espero conseguir una, que cuando le diga mami, tú me quieres mucho, came heasr please naut, ven ráscame aquí que me pica, porqué porque yo no fui tan malo contigo, yo me, yo me la buscaba como un animal para darte todo lo que tú querías, pero tú, tú no fuiste buena conmigo, tú sabes, tú te acuerdas cuando el camión me lanzó con la motocicleta que nunca más me apareció y que yo tuve que seguir a pie vendiendo de noche y si te acuerdas como decía, vea ñaño vaya hablando, maní, queso, mortadela, seco e’ chivo, caldo e’ pata, arroz con menestra, patacones con chimichurris, ayuyas, que era lo que más te gustaba, ah, y como le mordías la cabecita al cuy, acaso que no me acuerdo, tonces, de todo eso, no me vengas así con ese cuento, con ese yun yun ahora, pero una cosa si te voy a decir, yo no te deseo nada malo, te voy a decir una cosa linda, buena, que te va a gustar y pobre que te me andes pintado los cabellos haciéndote los rayitos, así flacuchenta, guacharnaca como estás, sin ayuda, así te quiero ya sabes, nada que papi, hazme la cirugía, méteme aquí, sácame acá, ráscame aquí, ahí estás bien, y pobre que te hagas amiga de la Lorena Bobbit, para mandarme el moño abajo, que crees tú, yo soy otavaleño, pero te voy a decir a una cosa sabes, que te va a gustar, que te lleve El diablo.

Es posible que mi madre me haya cantado canciones de rocola cuando habité su bendito vientre. A los tres años fui consciente que cantaba rocola. Mi padre en cambio escuchaba -y escucha-  rancheras. En mi juventud -en cambio- es la música campestre norteamericana la que me vincula a las películas de vaqueros y estos –a su vez- a los rodeos.                         

Esta sui géneris mescla creó mi imaginario sub-rural-urbano. De todas músicas estoy hecho. En mí habita la rocola. El objeto (sinfonola) y la música. Tan solo encender las emociones y está Aladino. El mago. El cantor de los desafueros sentimentales que habita el pueblo y el pueblo lo habita.

Aladino nos habita a todos. En todos está el cantor popular como constructo de las penas más lapidarias de la marginalidad periférica. Su música tiene ese performance que gusta y encanta a los obreros. A los miles de campesinos que llegan a la ciudad a poblar barrios de miserias.

Seguramente todos tenemos una parte de Aladino en el espíritu. Si no cómo explicamos la pena. La tonta amargura de sentir el dolor como cadalso en los húmeros frágiles del cuerpo.

Aladino es la comedia triste de nuestra mesa. El único pan repartido en miles. Pauta inverosímil de la nostalgia. Lo que en Perú representa Chacalón, Aladino lo es para la ciudad, ¿y el país? Chacalón -cantor chicha y taciturno-  dice:

Muerta la vida, muerto el difunto, nos queda la herida, de sabernos juntos.                                 

Aladino se atreve a rompernos el alma. Canta y adoba con sus versos la fistula de nuestras emociones. De nuestras carnes de burra lacerada por el quebranto. Por la agonía. Y sí, es casi agónica nuestra relación con la música de Aladino. Casi como si fuéramos a morir, a matarnos, a hundir más la maldita mirada de nuestra vida. De nuestra extraña y misteriosa manera de ver la vida.

Si tenemos pena ponemos Aladino. Si reímos con llanto ponemos Aladino. Si pierde Barcelona ponemos Aladino. Si nos dejó “la ingrata” ponemos Aladino. Si nos mata la amargura ponemos Aladino. Si no tenemos plata ponemos Aladino. Sin o hay trabajo ponemos Aladino. Si somos migrantes ponemos Aladino. Si queremos matarnos nos matamos con Aladino. Si estamos felices por una chauchita de tres pesos ponemos Aladino. Faltaría meternos a Aladino en la sangre. Dejar que sea glóbulos rojos. Que sea capsula de aire.

Estoy por pensar que Aladino deviene de nuestra locura. Pensamos que es mejor Aladino que un siquiatra. Mejor Aladino que un sicoanalista. Somos prisioneros de lo que en realidad parecería no deseamos resolver. Somos jachudos. Como la maldición de snobs. Rayamos en el suicidio. Bien haríamos si nos sicoanalizáramos.

Desearía saber porqué arrastramos la pena. Y porqué la música nos redime. Porqué cuándo tenemos problemas recurrimos a otro no siendo capaces de resolver nuestros problemas. ¿Acaso ocurre lo mismo en el país? ¿Heredad incásica acaso?

Vuelvo a la agina de Aladino. Aquí está la canción que buscaba:

Chupa ñaño:

Que me llamen vagabundo borracho y loco no importa/estoy bebiendo por esa mujer que ha destrozado todo mi querer/y se ha burlado de mi corazón no tengo amor/ella se fue fue/me abandonó/y destrozó mi corazón/está noche quiero beber hasta morir/es que me duele el corazón/por la traición de esa mujer/por eso tengo que tomar/no sé qué hacer/ella se fue/me abandonó/y destrozó mi corazón.

La canción de rocola sigue siendo de las masas. ¿Y acaso no es en las masas dónde se sufre el hecho de no haber nacido en cuna de oro? El dinero es una marca. El 99 por ciento de los problemas tienen relación a don dinero. ¿Entonces, es el capitalismo la raíz del problema? Si. Y si, puesto que este -perversamente- puso capital y ganancia por encima del sujeto que labora. Capital y ganancia por encima del obrero. Marx lo dijo: la acumulación del capital es una roncha. Al capital históricamente le interesó la mano de obra. No la memoria. Le interesó –e interesa- la mano que labora, no la mano-sujeto-conciencia.

El capitalismo hizo industrias con esto. Hoy -en este tiempo- está pagando al fin sus facturas. Por ello es fácil identificarnos con la canción de rocola. La rocola comunica nuestros pesares. Es nuestra boca y palabra.  Nuestro correo.

Y Aladino es el señor de este pesar, el depositario. El pobre escribe y relata la historia, Aladino comunica esta historia. Es la extensión oral. Así el pueblo hable pendejadas Aladino canta estas pendejadas. Pero, pensando sensatamente, el pueblo ni piensa ni habla pendejadas, esto hace el poder, los funcionarios públicos, el burócrata. El político de pacotilla que abusando del poder sigue manipulando y explotando al pueblo.

Aladino vendría a ser el pequeño héroe que llevamos dentro. El héroe que deseamos sacar para reivindicar nuestra vida. Nuestras maneras de entender lo que nos pasa. Aladino, debiste ser sicoanalista. Sacúdete naño.

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