Gabriel CisnerosEN PALABRA EN PIE SE PUBLICAN ARTÍCULOS, POEMAS, CUENTOS Y OTROS TEXTOS DEL ESCRITOR ECUATORIANO GABRIEL CISNEROS ABEDRABBO, ES UN ESPACIO PARA EL ENCUENTRO DE LOS CREADORES CON EL EROTISMO, EL ARTE Y LA PALABRA, ESPACIO AL QUE PUEDEN ACCEDER QUIENES TRASCIENDAN SUS PROPIOS MIEDOS Y SALTEN DE LA CUERDA FLOJA SIN PERDER EL EQUILIBRIO ANTE LOS DEMONIOS QUE NOS ACOSAN EN LA COTIDIANIDAD.
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RONDANDO TU ESQUINA Guayaquil: puerto-mulato

Palabra en Pie - WIlman Ordóñez Iturralde y lo montuvio

Wilman Ordóñez Iturralde

Algunas líneas que introducen elementos para un diálogo mulatero

El mulato y la sirvienta

Anónimo

(Recogido por Wilman Ordóñez Iturralde en Guayaquil, de boca de su bisabuela materna Mercedes Maffuello)
                                                                                        
Ella paseaba en la esquina
Con blanco sombrero de matrona
En el brazo un remedo la adorna
Ella paseaba en la esquina.

El hombre que caminaba
Cabizbajo al otro lao
De cuerpo negro amolao
Le gritaba: a la cocina.

La mujer con mente liviana
Parecía no importarle
Camina moviendo la adarga
Que escuda sobre su espalda

Lo mira y se le sonríe
Le dice: calla díe díe
Hombre de poca monta
Lo que yo haga a quien importa
Si importarle pareciera
A cualquier mujer dijeras
Que vaya pa la cocina.

Preste atención esto no es cuento
El hombre que se le cruza
De esfuerzo que le entrecruza
Un puñal de basamento

La mujer sin dejar de verlo
Le dice mulato prieto
Salí a buscar lo quieto
Y tú que asomas sin creerlo.

Nunca a un hombre en refriega
Una mujer ha de desairarle
Que culpa la tiene naiden
Aunque mulato yo fuera
Usted no debió salir
Ni vestirse como la matrona
En esta tarde tan gris.

Mulato uno


Debí acariciar los versos más nobles de esta eterna canción de rocola para musicalizar mis propias palabras. Mi esquina. Anverso y reverso de lo que pienso sobre nuestra identidad portuaria. Nuestra identidad cobriza. Nuestra identidad de aguamarina que atraviesa el surco de un gran río. No puede ser de otra manera. El sol definió nuestra tesitura. Cobrizos hasta las tuestes. Soleados, hasta permutar una patente.

MULATO DOS

Rondar la esquina y verme distinto no es una invención esquizofrénica o una patología de mis crisis. La historia -nuestra historia- da cuenta de Zambos y Mulatos desde la Colonia. Rodeados de un universo sociocultural que asustaba a los nobles. A los Criollos. Vasallos de su ignorancia.

MULATO TRES

Los Zambos y Mulatos fueron víctimas de los Criollos. Acostumbrados y condenados a una heredad ficticia. Incapaz de comprender que el mestizaje producía matices. Por no decir híbridos. Que daban visos de ser heterogéneos. Mezcla. Mulatos. De negra y blanco. De blanca y negro. Híbridos.

MULATO CUATRO


Es posible que estos nacieran cuando el Niño Dios fue dado de lactar por una negra. Cuando una negra dispuso su corazón de ébano en los labios del niño blanco. Entonces el niño blanco decidió amar.

MULATO CINCO

Lo mulato está en el crisol de nuestra cocina porteña. En el ser y hacer local del río que nos acerca. En lo que todavía nos construye en la ciudad. Como ciudad y como puerto.  En una fanesca social. Hecha de andamios.  Cocinada al fuego.

MULATO SEIS

Cada corazón del puerto es mulato desde la Colonia. Los Criollos (solapados en sus imaginarios) invalidaron su presencia en un puerto marcado desde el Cerro al Astillero por su cultura. Negando la esencia cobriza de su piel. Su rostro de bronce.

MULATO SIETE


Los modernistas en Guayaquil fueron mulatos. El puerto revalidó su identidad. Profesó su cáliz. El cariz de su cultura dio aviso a los navegantes. A los hombres y mujeres que tuvieron la inocencia de verse mulatos. De puerto embrujado por el color de guaira de los habitantes locales que cocinaban conchas prietas color de su dermis.

MULATO OCHO

Mi abuelo suele decir que su madre fue mulata. Que su padre fue mulato. Que su madre vino de español. Que su madre vino de española. Que los Iturralde somos una mezcla térmica de todo lo extraño de un pasado hispano que hemos aceptado los costeños como propio. Dice mi abuelo que la da orgullo -como a mí- de aceptarme mulato. Porteño. Mulato-porteño condenados a cantar hondamente y a bailar bailes de tiempos antiguos que esperan en el desierto la presencia de lunas nómadas.

MULATO NUEVE

Guayaquil gentil y alegre. ¿De dónde creen que viene esto? Guayaquil niña de fuego, ardorosa. ¿De dónde creen que llega esto? Guayaquil Muluta (chigualo esmeraldeño). Arrullo. La tradición cuenta.

MULATO DIEZ

Mulato (de mulo: híbrido) ojos de perla. Performance de labios gruesos. Mulata. Gitanilla. Guayaquil mulata. Te como y como a besos.

MULATO ONCE

Guayaquil: a veces los dioses olvidan lo sé. Entonces nació tu amor propio. Guayaquileño. Te amaste mulato y amaste el cuero y el son de tu mujer. Mulata, créeme, no sé a quién puedo decirle adiós cuando muera: si a ti, o a tu virgen simulacro de posesa.

MULATO DOCE

Rumba la tumba. Lo que cose la danza. Tambores de tamboreros. Versos de flautas rollizas. Tumba la rumba. Arroyito al río. Ciempiés de tártara. Pude ser tú. Al final eres mía.

MULATO TRECE

Calma mujer. Nadie te querrá mulata como yo te quiero. Loca. Insensata a veces. Pero te quiero.

MULATO CATORCE

El río tiene color mulato. Vean el río a las cinco de la tarde. Vean la panga y canoa sobrevivientes de un pasado que se resiste a morir; son mulatas. La piel de las horas del mediodía parece chocolate mulato. El hombre que ya no es cacao sigue oliendo a monte. El Cerro aunque pintado de colores tiene pestañas en forma de chuspa que cuela el café de pasar heredado de las manos montubias que fueron Guarichas. En torno al cerro, los ojos que miran el río, son mulatos. En tu río he de morir, Guayas. Tus aguas protegerán mis huesos.

MULATO QUINCE


Niña de fuego, dice Concha Buika. Guayaquil mulata. África y España en lo umbilical de tu estructura. Tan poquito a poco, te amo y te deseo. Maldita y perversamente te deseo puerto-mulato. Maldita y perversamente mulato, ¿si o no, sonero? ¿Es o no el puerto de Guayaquil mulato?

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